La informalidad en nuestro país, más que una acción ilegal, es el pan de cada día para muchas personas. Esta práctica no es nada más ni nada menos que una de las tantas consecuencias de vivir en un alboroto político constante en los últimos 20 años. Presidentes corruptos, encerrados, vacados, muertos y hasta prófugos son lo que nuestro país ha tenido que soportar durante estas dos últimas décadas. Todas estas situaciones llevan a nuestro país a un estado muy descuidado en lo económico y educativo.
Perú, un país rico en comida, culturas, diversión, etc. Pero en economía, podríamos decir que no estamos tan ricos. La informalidad, en todos sus aspectos, es una problemática super importante y muy común, que ya hasta los peruanos lo vemos como normal y estamos tan visualmente acostumbrados a verla en las calles que, si en algún momento alguna autoridad quiere erradicarla, se notará la gran diferencia.
Como, por ejemplo, exalcalde de La Victoria, George Forsyth, con su aliada, Susel Paredes, gerenta de Fiscalización de este mismo distrito, erradicaron de manera brusca y totalmente correcta la informalización de las calles del Emporio Gamarra, nacionalmente conocido como “La galería de ropa más grande”. Esta acción tuvo sus detractores y sus aliados, generó gran revuelo a toda la capital, ya que, ningún alcalde lo pudo hacer y a costa de muchas críticas, amenazas y gritos de las personas que trabajan en las calles como vendedores ambulantes, pudieron salir adelante y mantener Gamarra de forma ordenada y limpia.
Retornando a la pregunta, el porqué hay informalidad, es por la falta de información sobre cómo oficializar o formalizar tu emprendimiento o pequeña empresa. SUNARP, años anteriores, no contaba con tanta tecnología como las redes sociales para expandir el procedimiento de la inscripción de tu propia empresa en Registro Públicos. Lamentablemente, la fuerza laboral en el Perú es, fundamentalmente, “informal”. Nosotros vemos en televisión o en diferentes medios, la frase coloquial de “el peruano es chambeador”, lo que no nos damos cuenta de que la mayoría de peruanos crea esa oportunidad de trabajo o ingresos es de forma informal y cero pegada a las reglas que dicta la SUNARP.
Las principales causas de la informalidad en el Perú son la falta de oportunidades de empleo formal, la baja productividad, la falta de acceso a financiamiento, la complejidad y costo de los trámites de formalización, la falta de capacitación e incentivos fiscales y la formalización de la fuerza laboral. También existe una cultura empresarial arraigada que cree que es más fácil y más rentable operar de manera informal.
Otro indicador de la informalidad de nuestro país es la educación, En el año 2014, 9 de cada 10 trabajadores con educación primaria son informales, 78,9% son trabajadores con educación secundaria y el 45.2% son trabajadores con educación superior. Esto quiere decir, que, a pesar de haber mejorado en la educación, el principal problema es que los informales son personas de bajos recursos que no tienen oportunidades de conseguir o un trabajo formal o volverse una micro-empresa formalizada, pero también existe personas con altos ingresos y aun así prefieren la informalidad, sin pagar impuestos, etc.
Los trabajadores independientes son los más informales. Según la ENAHO-2014, poco más de la tercera parte de la fuerza laboral peruana (35.1% de la Población Económicamente Activa ocupada) estaba conformada por trabajadores independientes que, generalmente, se desempeñan en actividades poco calificadas y de baja productividad con limitado acceso a los servicios de protección social (60.2% tiene acceso a un seguro de salud y 16.9% está afiliado a un sistema de pensiones), conformando así un grupo altamente vulnerable a la informalidad.
Un estudio de la organización de la OIT (Organización Internacional de Trabajo) determinó que la informalidad en el Perú pasó el umbral del 70%. A comparación, de la lectura del segundo bimestre del 2022 que nos han posicionado con la segunda tasa de informalidad más alta de América Latina.
En conclusión, la informalidad es uno de los principales problemas que debe afrontar el país y podemos asociarlo con la falta de productividad por parte de las empresas y por el nivel educativo en estos años. A pesar de los avances macroeconómicos la informalidad persiste adoptando nuevas formas y afectando a diversos grupos vulnerables (mujeres, jóvenes, independientes, pobres, etc.).