Aclaremos primero que la informalidad desde el punto de vista de los jóvenes lo tenemos muy normalizado en nuestro día a día. Es uno de los principales retos que debemos afrontar como país, los avances que se van haciendo pasar desapercibidos y se sigue adaptando de diferentes formas y afectando muchos grupos vulnerables como mujeres, hombres, jóvenes, personas independientes, pobres, etc). Sabemos que nuestro país es uno de los países con mayor informalidad laboral en América Latina y también tenemos conocimiento que la cara de esta misma, la informalidad, somos nosotros, los jóvenes. ¿Por qué? A la falta de oportunidades laborales y los exigentes requisitos que se necesitan para obtener un trabajo.
Si damos una vista elevada a manera global, Perú esta siendo el punto central de este problema, es un fenómeno que tenemos detectado, sin embargo, no tenemos la valentía de erradicar por lo masivo que se encuentra en nuestras calles, redes sociales y día a día. El empleo informal en el sector informal es tres veces superior a lo registrado en el sector formal y se mantiene en la actualidad con tasas bajas de transición hacia la formalidad, solo el 12% de los trabajadores informales encontraron un empleo formal en el año siguiente.
Según Victor Fuentes Campos, Gerente de políticas públicas del IPE, la tasa de informalidad laboral del país ha venido reduciéndose en la última década hasta casi un 70% en el 2021. Lamentablemente, todo este trabajo avanzado se perdió durante la pandemia. Acá es donde deducimos, los jóvenes hemos sido uno de los grupos más afectados durante el COVID-19 empeoró las dificultades de nosotros mismos en acceder mejores puestos de trabajo, por lo tanto, aumentó la vulnerabilidad en un contexto de alta inflación y desaceleración económica. Nos afectó en obtener oportunidades para mejorar nuestro futuro y desarrollar nuestro potencial. Fue un momento de freno y paro a nuestras actividades y formas de seguir y crecer profesionalmente, maneras de conseguir dinero e ingresos para nuestra familia o personales.
Según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), casi un millón de jóvenes entre 18 y 29 años del área urbana fuimos afectados y perdimos nuestro trabajo en la primera mitad del 2020 debido a las medidas que se aplicaron para contener la pandemia. Con la flexibilización de restricciones, el empleo juvenil comenzó a revertir estas pérdidas, aunque a una menor velocidad que en el caso de la población adulta.
En conclusión, creemos que la informalidad se visibiliza en muchas partes alrededor de nuestro país, desde la bodega de nuestra esquina, el señor que vigila los carros en un restaurante y espera una propina hasta los emprendimientos de e-commerce informales, todos estos están detectados y sabemos de ellos y la mayoría son a rostro de los jóvenes, porque buscamos oportunidades laborales y al no encontrarlas, buscamos la manera de. Aún así, la informalidad seguirá siendo un problema de esta generación y futuras, esperamos fielmente que este problema cambie y que los jóvenes no sean la cara de la informalidad.
Fuentes:
- IPE. (2022, octubre 31). Informalidad llega a 2.6 millones de jóvenes de la zona urbana. Instituto Peruano de Economía.
- Economía informal en Perú: situación actual y perspectivas. (2016, julio 1). CEPLAN.